Un proceso que no rinde
Un molde que no libera limpio. Un lote que no repite el del mes pasado. Un acabado que falla en una proporción que nadie logra explicar. Una preparación de superficie que funciona con un operador y no con otro.
Rara vez es un solo factor, y casi nunca es el que se está mirando. El trabajo es aislar cuál de todos los bordes está moviendo el resultado — reproduciendo, no opinando.